Ironía de la vida humana

9/04/2019

El ser humano tiene cierta egocéntrica tendencia a creer que es superior al resto de las especies. ¿Lo somos? Claro, tenemos la virtud de la razón, ¿No? Razonamos, somos racionales ¿No? Bueno, quizá mejor no pregunto sobre esto. Qué ilusos aquellos que nos comparan con animales, ni que nosotros mordiéramos o matáramos para conseguir alimento, o territorio.

Nosotros no somos animales, no actuamos por impulso o bueno, instinto. ¿Verdad?

A nosotros nos enseñan valores, nos enseñan a querer o cómo se debe hacer, nos enseñan a identificar lo bueno y lo malo, incluso antes de conocerlo. ¡Por dios! A los animales nadie les enseña, viven en la ignorancia y llegan a lamer la mano de aquel que lo mata mañana, ¡pobrecitos!

Estúpida ley de la selección natural. Puedo escuchar las risas. ¿Ley del más fuerte? Los humanos no jugamos a eso, somos como antes he dicho, racionales. Entendemos que hay fuertes y débiles, pero somos todos iguales, ¿no? Nadie quiere ser el rey de la selva, vaya tontería. Sin embargo, si hay alguien débil, los fuertes siempre le podemos ayudar, que para eso tenemos la cualidad de la bondad.

¿Cómo vamos a ser iguales a esos salvajes que viven sin leyes? Excepto la de la selección natural, claro, esa es solo suya. No tienen a nadie que les organice, que los una o los separe, ¡lo hacen ellos solos! Suena un total disparate.

Protegen a su familia y luchan por un lugar donde habitar, aunque bueno, pueden buscarse ese sitio donde sea, son como nómadas libres por un mundo que, para ellos, no es de nadie ¡Qué retrogrado! Buscan sobrevivir y contemplan la vida en base a eso. Ay, sobrevivir. A nosotros nos sobra vida, ¿no? Y si enfermamos, tenemos la posibilidad de curarnos. Qué desafortunados ellos que solo tienen una única oportunidad de vivir, miserables que solo viven el momento y no piensan en pasado ni futuro. Nosotros afortunadamente, tenemos tiempo de sobra, tanto que podemos tirarlo; estamos tan ocupados recordando pasados e inventando futuros… ¿a quién le importa el presente? Eso es para esas criaturillas del señor que se limitan a sobrevivir, qué simples son.

Nosotros somos mejores. La mayoría de los animales no aman, ni sienten, ¿no? Esa es nuestra gran ventaja. Lamento repetirme, pero es que algo tan increíble y valioso como son las emociones y los sentimientos humanos, necesitan más espacio en este folio, ¿verdad? Vivimos en un torbellino de experiencias llenas de emociones, algunas de las cuales provocan caídas. Caídas sobre tierra y asfalto, de esas que raspan y llenan las heridas de piedras. Pero bueno, nos han enseñado a levantarnos, ¿no? Nos quitamos las piedras, aunque se hayan incrustado muy dentro, limpiamos la herida y ponemos el parche más fuerte de todos, ese que nunca se caerá. Tenemos que hacerlo, porque las experiencias nos hacen más fuertes y aprendemos de ellas. Podemos con todo, el objetivo común es levantarse mostrando los colmillos como si fueras una bestia, porque puedes con todo. Bueno, como una bestia no, no se nos vaya a confundir con un animal.

En fin, como buenamente nos han enseñado, el objetivo final es vivir una vida plena y llena de felicidad. Sólo queremos momentos buenos, felices, hacer el bien es lo correcto. La felicidad es sinónimo de vida. En serio, ¡sé feliz y vive! Si no eres feliz, no estás viviendo. ¡No llores! ¡No tengas miedo! ¡No odies! Siente, pero no mucho. Tenemos la ventaja del rollo este de los sentimientos y emociones, pero tampoco vamos a excedernos, no vaya a ser que alguien piense que somos débiles. Ah no, ¡qué tonta! Lo olvidaba. Entre humanos, los débiles y fuertes somos iguales.

Por esta razón, tenemos que evitar estos sentimientos indeseados. ¿Qué hay de la rabia? Ni que fuéramos animales para contraerla. O transmitirla.

¿Por qué sientes rabia? La rabia es venganza. La venganza es el pecado.

No seas Eva, guarda la manzana. Métela en una cesta y protégela hasta que sus propios gusanos sean los que se la coman. No seas como Pandora, ponle un candado irrompible a la caja, rompe la llave, fúndela y trágatela con tus palabras.

Te seguiría poniendo ejemplos, pero tú sabes lo que tienes que hacer. Todos sabemos siempre lo que tenemos que hacer.

Menos mal que no soy animal, si no, no podría gozar de esta coherencia y razón de la emocional especie humana.

2 comentarios sobre “Ironía de la vida humana

  1. Hola maggetie.
    No hace poco tiempo llegué a pensar (a veces lo logro) que si el hombre tuviese conciencia de que es un animal más, independiente a su capacidad de raciocinio, valoraría mucho al entorno social, y al natural, entornos de los cuales depende, más de lo que su egoísmo aprendido le permite aceptar, y su orgullo necio le permite creer.
    No es fácil vivir en manada, sobre todo con bichos tan diferentes, pero no es imposible… espero, antes de que acabemos con todo.
    Salud.

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